Carta para el final de nuestro prólogo 

Es raro. 
Hace tiempo que no te escribo. Ya se me había olvidado la sensación de ser dos extraños que antes sabían quererse y sonreírse muy bien.
Lo reconozco. Esta noche he sentido por segundos que el mundo me hundía en un bote que tenía de marca tu nombre. 
Hace tiempo llegué a pensar que todo esto lo tenía más que olvidado, y qué ilusa. Nunca olvidas. No puedes olvidar algo que formó parte de tu historia, y tú, antes eras el capítulo que siempre me hacía tropezar con la esperanza de no desprenderse. Sí, éramos lo tóxico en un ramo de flores.

Tal vez esta noche sea la última que te escriba. Eso de seguir en un prólogo durante años no ha sido nunca mi don. 
Hace tiempo que no sé nada de ti. No sé con quién te juntas, ni por dónde vas. Tampoco sé si sonríes o eso de apartarnos la mirada va a seguir siendo nuestro pan de cada día.

 
Desde que nos fuimos he conocido ha muchas personas. Increíbles. Que me han hecho sonreír en los momentos en donde tu incertidumbre era la pesadilla del día. Sí, también conocí a alguien que ha cambiado mi forma de ver el mundo. 
Hoy, cuando la jaula se volvía a abrir alguien me ha salvado. Y no precisamente porque se lo haya dicho a nadie. Por eso ahora lo estoy escribiendo.
Me he dado cuenta de lo increíble que es tener a alguien que es capaz de recomponerte en los peores momentos, ya sea con una simple foto, con conversaciones o, como los afortunados, que pueden bajar al portal y darse un abrazo de esos que sanan. 
Sé que tú también has conocido a alguien. Tal vez eso que pensábamos de que esto sería para siempre me ha hecho pensar aún más que los para siempre siempre terminan, de una manera u otra, pero siempre lo hacen. 

Claro que eso de enamorarse a día de hoy está muy difícil. Aún recuerdo una conversación que tuvimos una noche mientras cenábamos. Me dijiste que por desgracia, si lo dejáramos siempre ibas a recodarme aún con otra persona. 
Ahora me siento aún más imbécil de no darme cuenta de que ambos sabíamos que esto tarde o temprano iba a acabar. 
He de reconocértelo, te he querido muchísimo, demasiado diría yo. He llegado a pensar en algún momento que eras ese tipo de amores que salen en las películas y que te hacen llorar encima del sofá durante una hora porque los protagonistas se esperan toda la vida. Pero supongo que torres más altas han caído y eso de los finales felices no siempre tienen por qué ser con alguien al lado.
A día de hoy sonrío. Ahora sé disfrutar de mí y eso de complicarme la vida ya no me va. Tal vez no esté con nadie, pero sé lo que es querer a alguien y creer en el destino.

Hoy he visto la capacidad que tienen las personas de salvarte. Como te he dicho, hace tiempo conocí a una persona que sin necesidad de decirle nada me ha salvado de esta noche. 

Es jodido eso de plantearse si realmente estás enamorado o no, pero qué más da. Es bonito eso de querer aunque sin querer lo hayas sentido. Y tú, que sabes quién eres, sabrás ya a todo lo que me refiero. 
Aprovecho la oportunidad para decirte que, sí, este no es el mejor escrito del mundo pero sí mi mejor carta personal. Por eso te digo, sabes mi pasado. Hoy tú has sido el único que ha sabido darme un libro y valentía. Y te quiero, de una manera u otra, y a mi manera, y tal vez sí esté enamorada. He estado apunto de llamarte pero sé que es tarde. Sé que tampoco nunca llamo a nadie, pero hoy necesitaba uno de esos abrazos que sabes dar aún con la voz. Y tan bien. Y si me notas rara no te preocupes, eso es porque te echo de menos y te necesito más que nunca. 
Y por último, querido capítulo, te escribo por última vez. Sí, he quitado todas las fotos de mi habitación y tus cartas aún las tengo guardadas en un cajón, pero se acabó como hace mucho tiempo ya finalizó. Decidí hace tiempo no ponerme tus camisetas para dormir y atreverme a querer a alguien de verdad, como hace tiempo que no hacía.

Solamente espero que en un futuro los cafés te sepan a amor y las risas te hagan el futuro perfecto.

Esta va a ser la última vez que te escriba, y no es una carta de despedida. Nosotros ya nos despedimos hace tiempo y eso de quererte ya no está pasando factura.

Ojalá y tengas tanta suerte que conozcas a alguien que sepa llenarte los días. 
Así que, quería última y jodida noche, 

me despido. Con los ojos llenos de emoción y con los recuerdos apagados.

Y de verdad. 

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