Aún, día 1998.

1Hoy de nuevo escribo. No sé cuántas veces habré dicho esa frase y cuántas otras me habré pegado delante del portátil para escribir sobre el mismo tema.

Sí, eso de hablar del amor a veces cansa, lo sé. Y cansa mucho más cuando no has entrado en juego porque aún no lo tienes. Y qué difícil es a día de hoy eso de quedarse en la línea de espera para ser lo suficientemente valiente para intentar querer a alguien.

Llevo desde 1998 siendo mitad esperanza y mitad carácter. Sí, eso de ser la imagen de platos sin romper encima de la estantería no ha sido mi punto fuerte.

He de reconocer que desde que nací he creído que eso del amor lo he llevado en la sangre. Tanto para escribir como para escuchar. Y a día de hoy sigo viendo la misma película en la misma comedia.

Sigo viviendo en un mundo en donde esforzarse está al límite de la fuerza. La valentía se quedó atrás esperando a que el cuento empezase sin necesidad de conseguir protagonistas. De quitar clavos con nuevos clavos pensando que eso de olvidar iba a ser fácil. De historias a medio hacer que se mezclan con otras y acaban en final trágico. De poca esperanza. De desilusión.

Luego está la otra parte que es la que salva al mundo. Aquella que tiene el destino feliz marcado con la punta del bolígrafo sin necesidad de apretar. Los que en el campo de batalla siempre ganan porque le ponen esfuerzo y cariño. Aquellos que siempre están al frente, los que escriben, abrazan, besan y sienten. Los que se retuercen entre las sábanas. Los que follan y declaran el amor al mundo.

Sí, claro que no todo es de color de rosas. No siempre la historia puede seguir ni los protagonistas pueden luchar.

Luego estamos los que, como yo, aún tenemos el salero medio lleno y lo volcamos sin querer, provocando que todo se esfume. Los que escribimos por miedo a olvidar lo que se siente. Los que leemos para sentirnos abrazados y los otros tantos que a veces no saben lo que quieren.

Sí, nací con la marca en la cabeza y la cicatriz en la frente. No soy la más positiva ni tampoco la más valiente en esto del amor. Pero sí que es verdad que tengo miedo a morir sin haber amado lo suficiente, tal y como decía mi querida Gloria Fuertes.

Ojalá todos no nos fuéramos nunca sin haber dicho ”sí, joder, al menos lo he intentado” y que en muchas ocasiones salgamos ganando. Que eso de ser héroes de la desesperación se acabe. Que empieces a sentir, dejar que sientan y comeros el mundo. Que folléis las veces que haga falta. Que beséis como nunca y os abracéis para siempre. Que sepáis querer y que os quieran.

Así que por eso, nunca olvides de ser todo y a la vez libre,

que eso de ser cada uno tan suyo se haga,

pero que nunca os olvidéis de ser algo,
juntos.

4 comentarios sobre “Aún, día 1998.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s