A veces vivo en un trailer

WhatsApp Image 2017-10-22 at 13.43.31Las casualidades no existen, o eso dicen.

Lo que no sabían es que hay hilos que, por muy rojos que sean, antes de fabricarse, los extremos ya estaban unidos.

Y es que hay ocasiones en las que ni el propio destino entiende de amor, y quién lo entiende… es imposible. Sólo los difíciles decimos esto porque no hay nada más frío que no recibir un ”te quiero” en invierno y arroparte con la manta, sabiendo que esperas a que nada llegue.

Es difícil decir esto cuando ni de libros se entiende. Cuando escribes poemas al tiempo y realmente él no te acompaña. El jodido reloj de arena se esparce por el suelo proclamando justicia a un amor crimen que nunca llega.

Y es que es así, llega un momento en el que tienes miedo a querer, a que te acaricien, a un simple beso. A encontrar a alguien tan increíble que no puedas olvidar nunca. Alguien que te revolucione tanto que ni las convulsiones se puedan apagar en 10 segundos. Miedo a que te dejen el mundo patas arriba cuando tú mismo te dijiste que no ibas a ser entendido por nadie.

Y es que hay portadas que con solo leerlas, ya sabes que la historia va a merecer la pena. Y es ahí cuando te das cuenta de que no todo es tan difícil y que solo hay que ponerle ganas. Que a veces no cuesta nada subirse al último tren y escuchar al destino en una de las butacas de tu vagón.

Hoy en día yo vivo en un jodido trailer. Aquí todos te ven pero pocos se atreven a ver la película. Todos no entienden la trama y muchos se quedan solamente en el prólogo, esperando a que les jures amor eterno hasta la próxima escena, que es cuando uno de los dos muere.

Y aquí me tenéis, un día más escribiendo y siendo tan fría que a veces hasta el amor se asusta, y no sabéis lo que me duele decir esto. Hoy he visto a otras personas que, como yo, se la juegan día a día por seguir esperando a un amor que tal vez nos merezca la pena la sonrisa. Pero no.

No engañemos al destino de que nuestro hilo está medio roto. Hay veces en las que tú mismo tienes que reconstruirte y es ahí cuando todo aparece. Que eso de desesperarse porque llegue una ruta con destino a una boca no tiene que facturar.

Deja que todo fluya. No te encierres a nada y, desde el vagón, disfruta de las sonrisas. Que hay veces que llueve pero tú mismo tienes que resguardarte, hacer un hueco, y dejar que alguien pase. No puedes romper el paraguas y quedarte en un rincón, empapado en medio del desastre y maldiciendo al tiempo porque nadie se pone a tu lado.

Así que aprende a leerte. Que tampoco es tan difícil.

Y ojalá alguien te lea siempre con buenos ojos.

 

 

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