A las heridas, vencidas

large

Engañaste a mi corazón

pero no a mis pasos.

La dolencia de mi alma ha servido

para darme cuenta de cuánto he desprendido

para librarme de ese ruido

que queríais imponerme.

 

Y es que no lo recuerdas pero

yo soy esa flor que nadie corta

por miedo a que se acabe

la primavera.

 

Advertí a mi insensata cordura

que da igual cuánta altura sea

si desde esas vistas

todo el mundo ve mejor.

E incluso da igual cuánto se apuesta

si por mucho que se pierda

hay que entender que si estás dispuesta, apresta.

 

Las buenas cosas de la vida

son aquellas que te permiten decir:

A las heridas,

vencidas.

 

 

 

 

 

2 comentarios sobre “A las heridas, vencidas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s